En entrevista con medios libres de Chiapas, Anselm Jappe habla sobre cómo ciertos conceptos marxistas, en particular la crítica del valor, resultan indispensables para entender la realidad actual, en particular frente a lo que él llama la crisis terminal del capitalismo. Asimismo, Jappe reflexiona sobre las implicaciones que esto tiene en los movimientos emancipatorios actuales.
Enseguida, la entrevista en audio y en video y, abajo, el texto íntegro en español.
Ver también: Participación en el Seminario Internacional de Reflexión y Análisis, Cideci/UniTierra, mazro de 2012.
Texto de la entrevista (en español):
Buenos días Anselm, puedes presentarte brevemente?
Pues soy Anselm Jappe, viví primero en Alemania,
después en Italia y ahora en Francia, siempre viajando mucho. Desde muy
joven, pensaba que este mundo debía ser cambiado radicalmente, lo que me
llevó a participar en algunas luchas
prácticas en mi vida pero sobre
todo a intentar alcanzar a una comprensión teórica del mundo que nos
rodea. Entonces, todo esto ocurrió esencialmente con la lectura
intensiva de la obra de Karl Marx, ya desde la adolescencia, pero
también de los situacionistas, y de lo que se llama la escuela de
Frankfurt con Adorno, sin olvidar autores como Ivan Illich. Es pues en
este marco que empecé, en los inicios de los 90, a contribuir a la
elaboración de lo que se llama en Alemania la crítica del valor,
propuesta inicialmente por la revista Krisis, cuyo autor principal era
Robert Kurz, muerto hace tres años. Era una corriente teórica que había
nacido fuera de las universidades pero también fuera de las capillas
políticas y que tenía por propósito esencialmente retomar una lectura de
la realidad por medio de las categorías centrales de Marx, y
reconsiderar desde el inicio la teoría crítica, separando radicalmente
en Marx lo que podía ser actual hoy en día , el núcleo conceptual de sus
tesis, de otra parte de su pensamiento que era llamada el Marx
“exotérico”.
Bueno, precisamente para algunos existe el
sentimiento de una especie de regreso a Marx hoy en día, o quizás un
regreso a “otro” Marx; entonces, ¿en qué medida la aportación de Marx te
parece indispensable hoy en día para intentar comprender la realidad
social que nos rodea?
Pues precisamente la primera vez que la crítica del
valor se presentó a un público más amplio fue con el libro “El derrumbe
de la modernización” de Robert Kurz, publicado en 1991 y, claro, su tema
principal era el derrumbe de la Unión Soviética. En ese momento, el fin
de la Unión Soviética era considerado casi universalmente como el
triunfo del capitalismo, como la prueba de que no hay alternativas,
evidentemente con mucho júbilo de parte de los burgueses, pero también
en la izquierda con un sentimiento de que ya no se podía hacer nada, de
que toda perspectiva de emancipación se había perdido. Es justamente en
este momento, cuando las teorías de emancipación y el marxismo
particularmente parecían estar en su nivel más bajo, que la crítica del
valor empezó a demostrar que era todo lo contrario: el objetivo mismo
del libro de Kurz era demostrar que la Unión Soviética había quizás
superado la propiedad privada de los medios de producción pero no las
categorías centrales del sistema capitalista, es decir la mercancía, el
valor, el trabajo abstracto y el dinero. Entonces la Unión Soviética
formaba parte por completo de la sociedad mundial de la mercancía. Era
una tesis diferente en relación a todas las explicaciones de la URSS
únicamente a través de la estructura burocrática, y Kurz demostraba en
este libro -bueno, afirmaba en este libro- que el fin de la URSS no era
el triunfo del capitalismo occidental sino simplemente una etapa del
derrumbe mundial gradual, por etapas, del sistema mundial de la
mercancía. Entonces los 90’s se caracterizaron por una cierta victoria
aparente del capitalismo, la euforia de las bolsas, la sociedad del
pensamiento post-moderno, pero ya desde el año 2000, los vientos
empezaron a cambiar un poco, y mucho más a partir de la crisis del 2008.
Las teorías de Marx han demostrado ampliamente no haber dicho su última
palabra, pero ahí también tenemos que entendernos, porque existen
muchas versiones actuales del marxismo tradicional, a veces en sus
peores aspectos -tesis que todavía interpretan el mundo según el esquema
de la lucha de clases e incluso eventualmente proponen estrategias
leninistas- y es la particularidad de la crítica del valor, demostrar
que las categorías centrales que Marx elaboró hace 150 años, o sea el
valor, la mercancía, el trabajo abstracto, el dinero y el fetichismo de
la mercancía, el capital como relación social -no solamente como una
clase de capitalistas sino como una relación social total que comprende
todos sus miembros-, entonces todas estas categorías de Marx demuestran
ser útiles hoy en día y ser muy importantes para comprender lo que está
pasando, por ejemplo para entender por qué hay tal auge de los mercados
financieros.
Precisamente, para llegar al análisis de las
dinámicas más actuales del capitalismo, en el centro de tu
interpretación, está la noción de crisis terminal; entonces, quiere
decir que el capitalismo entró desde hace tiempo, pero de manera cada
vez más visible, en una crisis terminal. Es una expresión que otros han
desarrollado o debatido también. Entonces, cómo, para ti, o para la
crítica del valor, y sobre todo para ti, ¿cómo hay que comprender esta
noción de crisis terminal del capitalismo?
Primero, y como siempre, hay que subrayar que la
elaboración de la crítica del valor es una obra colectiva, y el mayor
mérito lo tiene Robert Kurz, no es una teoría personal mía que estoy
proponiendo, quiero hacer esta aclaración. Para muchas personas, una de
las afirmaciones más sorprendentes de la crítica del valor es la de
afirmar que el capitalismo es un sistema abocado a su propia
destrucción, y es una afirmación que ha sido realizada en el momento del
derrumbe de la URSS. Derrumbe o crisis terminal no quiere decir que
todo va a terminar en un día; quiere decir que el capitalismo entró
desde hace varias décadas en una fase de declive y que ha ido perdiendo
cada vez más su rentabilidad, ya que el capitalismo consiste
esencialmente en el hecho de transformar el trabajo, en especifico el
lado abstracto del trabajo, en valor, valor que toma una forma visible
en el dinero. Pero desde el inicio este proceso contenía esta
contradicción que sólo el trabajo en el momento de su ejecución crea ese
valor; pero la competencia empuja al uso de tecnología y este hecho
disminuye la parte de trabajo vivo y entonces disminuye el valor.
Durante mucho tiempo, el capitalismo ha sabido compensar esa pérdida
tendencial del valor por medio del aumento gigantesco de la producción,
pero incluso este proceso de compensación encontró sus limitaciones al
inicio de la década de los 70’s, grosso modo. Además esta crisis
interna, o sea con límites internos que el capitalismo no puede superar
desde sus propias bases, fue reforzada, en esa misma época, por la
crisis energética y la crisis ecológica y vieron el día junto con el
descontento creciente por las condiciones de vida creadas por el
capitalismo, por la sociedad mercantil que consiguió en una parte del
mundo asegurar una mejor satisfacción de las necesidades materiales pero
a la vez ha creado más que nunca una sensación de vacío colonizando
todas las esferas de la vida y transformando todas las actividades que
dan un sentido a la existencia, convirtiéndolas simplemente en consumo
de mercancías. Es también el aspecto subjetivo de la sociedad mercantil
que entró enormemente en crisis en los años 70. Entonces crisis terminal
no quiere decir… o sea, no es una profecía para el futuro, sino la
descripción de algo que ya se está dando, subrayando al mismo tiempo que
este proceso es irreversible. Ya no habrá un nuevo modelo de
acumulación, ahora el capitalismo solamente vive mediante una huida
hacia delante que es sobre todo el endeudamiento, endeudamiento de los
Estados, endeudamiento privado. El capitalismo, según sus propios
criterios de solvencia, ya habría quebrado desde hace décadas, entonces
sólo puede seguir viviendo gracias a la simulación cada vez más masiva
de rentabilidad y entonces, en cada crisis financiera, se aumenta aún
más el volumen del crédito en una huida hacia adelante desesperada, y es
fácil ver que esto no podrá durar para siempre. Y no lo dice solo la
crítica del valor, incluso muchos analistas burgueses afirman que esta
carrera no puede tener otra cosa que un final fatal. Sin embargo,
extrañamente, son los observadores de izquierda los que se niegan a ver
esta crisis definitiva, o sea, o afirman que el capitalismo goza de
perfecta salud, y que hay que combatirlo con toda agresividad desde el
exterior, o admiten simplemente la existencia de una crisis cíclica que
va a ser momentánea y que pronto va a ser resuelta, por ejemplo con la
introducción de nuevas tecnologías. Y esto ya no se va a dar porque
simplemente toda nueva tecnología desde el inicio utiliza muy poca
fuerza de trabajo humano, entonces la informática no puede jugar el
mismo papel que el que jugó por ejemplo el automóvil.
Si la crisis final del capitalismo no significa un
derrumbe inmediato, ¿puedes dar una precisión sobre la manera en la que
podamos imaginar este proceso de derrumbe que se desarrolla en el
tiempo? ¿De qué ritmo estamos hablando, de qué temporalidad? Además, si
hay efectivamente un agotamiento del motor fundamental del capitalismo,
se ve también cómo el capitalismo es capaz de encontrar nuevos modos
para evitar este agotamiento, por medio de la expansión del crédito, por
medio quizá de formas de explotación casi esclavistas, entonces estas
tácticas, para evitar la crisis y reproducirse a pesar de estas
dificultades crecientes, parecen extremadamente numerosas… y deja
entender que este proceso de derrumbamiento podría llegar a ser largo…
entonces ¿cómo concebir esto? Y quizá otra pregunta al mismo tiempo:
¿qué implicaciones tendría todo esto para los movimientos de
emancipación?, ¿cómo concebir las posibilidades de acción en esta
temporalidad larga que sería la del derrumbe del sistema capitalista?
Bueno, primero es un proceso gradual, quiere decir
que se desarrolla en diferentes temporalidades en las diferentes capas
de la sociedad, en diferentes regiones del mundo. Un proceso bastante
evidente por ejemplo es que hoy en día no se trata de Norte o Sur, o de
países ricos o países pobres, más bien sería una estructura con manchas
de leopardo, es decir que habría en cada país islotes de ricos, que a
menudo son cercados por muros y el resto del país es dejado abandonado.
Entonces, hay cierta producción de valor en su modo clásico, por medio
de las fábricas, y que podrán continuar probablemente durante un buen
tiempo, pero es algo como que se va reduciendo cada vez más, es como
algo que se achica, y entonces los demás son dejados a su suerte. Hoy en
día, a menudo, el problema principal ya ni es la explotación, aunque
evidentemente continua en formas vergonzosas, pero hay sobre todo una
buena parte de la población que simplemente es considerada como
superflua, excedente, desde el punto de vista del capital, porque no
puede ni producir de manera regular y a la larga tampoco puede consumir.
Pero evidentemente toda esta población excedente no se cruza
simplemente de brazos esperando su muerte, aunque eso sería lo que la
lógica capitalista desearía. Entonces todos los terrenos abandonados,
todos los campos arrasados que le capitalismo ha dejado, son terrenos
donde podrían nacer movimientos de emancipación, donde también podrían
nacer luchas reiteradas alrededor de las migajas de valorización, ya sea
bajo la forma de mafias, de gangs, ya sea como el narco, o la
esclavitud. Todos estos modos son los modos en los que todas las
personas que no pueden participar en el proceso de valorización de
manera clásica se organizan de manera diferente. Pero hay que decir que
incluso en términos capitalistas esto no puede representar una
alternativa porque toda esta economía, que podríamos llamar paralela,
solo puede funcionar si sigue siendo de alguna manera capaz de parasitar
el circuito del capital ahí donde funciona. Por ejemplo, el tráfico de la drogas
no podría funcionar si no hubiera países como los EEUU, o incluso
países del sur, donde siguen existiendo capas de la sociedad que tienen
todavía un poder adquisitivo que les permite comprar la droga. De la
misma manera el milagro económico chino asentó principalmente sus
resultados sobre las exportaciones hacia los EEUU, pero si los EEUU por
ejemplo padecieran una crisis aún mayor, no podrían importar esa
mercancía china, y ese milagro se terminaría muy rápidamente porque en
realidad todo el milagro chino está basado en los salarios bajos, y esto
quiere decir que no hay mucho poder adquisitivo al interior. Entonces
no se puede hablar muy precisamente, dar números sobre la temporalidad
del derrumbe del capitalismo, pero también es seguro que no es una
cuestión de 50 años. Incluso observadores burgueses afirman que la
crisis ecológica y la crisis energética van a llegar a un punto de
no-regreso dentro de 20 años, e incluso los institutos de observación de
la bolsa afirman por ejemplo que realmente ya hemos llegado al punto de
ruptura y sobre todo, yo pienso, la situación del mercado financiero es
tan frágil que cualquier cosita sería suficiente para que todo se
derrumbe. Hay por ejemplo cifras astronómicas de dinero estacionadas en
la esfera financiera y entonces todo ese dinero se basa en la confianza,
pero cualquier evento, cualquier crisis económica, incluso en un país
tan pequeño como Grecia, podría romper la cuerda, y toda esa masa de
dinero podría verterse en la economía real, digamos, y desencadenar una
hiperinflación, o sea una hiperinflación mundial, lo que probablemente
será una de las próximas etapas de la crisis del capitalismo.
Una última pregunta: ¿cuál es tu mirada sobre los
movimientos sociales que se han desarrollado en los últimos años?,
¿cuáles serían los riesgos a evitar?, y, ¿qué es lo que nos puedes decir
sobre las perspectivas de emancipación? Porque para ti o para la
crítica del valor en general, no se trata solamente de analizar la
crisis del capitalismo en sí, se trata más bien de analizarla desde un
punto de vista, desde nuestro punto de vista, que es el de una
perspectiva de emancipación. Como imaginar… ¿qué puedes decir sobre la
necesidad de desarrollar movimientos de emancipación hoy en día, ya que
finalmente es la única esperanza de un proceso que permitiría crear otra
realidad antes de que el capitalismo haya completamente terminado de
destruir el planeta en su conjunto y la humanidad también?
Bueno, una primera cosa importante: la teoría de la
crisis afirma que el capitalismo está abocado a desaparecer a mediano
plazo, a autodestruirse incluso en ausencia de actores revolucionarios.
Esto es muy diferente de lo que decían las generaciones revolucionarias
anteriores que combatieron contra un capitalismo que les parecía muy
fuerte con la esperanza de que después del final del capitalismo podría
llegar el comunismo o el socialismo o la anarquía. Exactamente porque el
final del capitalismo siempre ha sido imaginado como la obra de los que
lo quieren combatir. Justamente, ahí donde no hay una concepción de los
límites internos del capitalismo, la idea es que el capitalismo siempre
podrá continuar sobre sus propias bases si no hay una fuerza, en su
versión clásica el proletariado industrial, que lo derrumbe, porque ya
no lo acepta. Ciertamente, el enfoque elaborado por la crítica del valor
voltea de cabeza esta cuestión. Ciertamente hay algo ineluctable en el
agotamiento del capitalismo, aunque las formas de este agotamiento son
bastante largas y tortuosas; y no hay ninguna garantía sobre lo que
podría llegar después. Nada garantiza que después del capitalismo
llegará una forma de sociedad emancipada. Esto sólo es una posibilidad.
Entonces la crítica del valor, que desde un principio no tenía nada de
universitario, ni nada de puramente contemplativo, tiene como último
horizonte un cambio revolucionario de la sociedad. Pero para llegar a
eso, el medio más seguro no es el de correr detrás de todo movimiento
práctico y de ensalzar todo lo que se mueve bajo la forma de movimiento
social. De esta manera no se ayuda ni siquiera a los movimientos
sociales. La teoría debe también entender los límites estructurales de
ciertos movimientos. Sobre todo, el punto fuerte de la crítica del valor
es afirmar que el movimiento obrero histórico, a pesar de ciertos
méritos evidentes, también ha tenido como resultado esencial la
integración de la clase obrera en la sociedad de la mercancía. Entonces,
sobre todo una vez que la burguesía aceptó hacer concesiones, las
minorías radicales fueron sacadas del juego rápidamente en pro de lo que
se ha llamado la social democracia. Entonces, muchas luchas en el
capitalismo, antes y ahora, han sido luchas para una mejor y más justa
distribución de ciertas categorías que ya no se discutían, ni se ponían
en tela de juicio. El movimiento obrero clásico quería una distribución
más justa del dinero, es decir del valor. Repito, era a menudo una
reivindicación completamente legítima, pero en realidad no era
anticapitalista. Al contrario, esta integración reforzó al capitalismo. A
veces, el movimiento obrero supo mejor lo que era bueno para el
capitalismo que los mismos representantes recalcitrantes del capital. Se
trata pues de no repetir estos errores y sobre todo, hoy en día, en
esta situación de crisis, frente a un pastel que cada día es más chico,
el sistema además ya casi no puede otorgar más concesiones. Entonces el
reformismo se ha vuelto hoy en día lo menos realista, paradójicamente;
los reformistas se han vanagloriado siempre de ser realistas frente a
los radicales, hoy en día es casi lo contrario. Por ejemplo, restablecer
un Estado social en Europa como en los años 60 es absolutamente
irrealista. Esto quiere decir que hoy en día hay un descontento muy
fuerte por la devastación de la vida provocada por la mercancía,
devastación que evidentemente se desarrolla en todos los niveles, para
los pobres como para los ricos y en todos los países del mundo, pero no
todas las reacciones son necesariamente emancipatorias. Hay también
reacciones que, a veces, son simplemente luchas defensivas para mantener
un estatus, por ejemplo para mantener un salario, y esto se vuelve muy
ambiguo por ejemplo cuando los obreros defienden sus fábricas -por
ejemplo fábricas que contaminan mucho- y en otros casos, hay también
movimientos que se focalizan en aspectos superficiales como el fenómeno
financiero y corren el riesgo de retomar a veces ciertos elementos del
anticapitalismo truncado, falso, de la extrema derecha. Son movimientos
populistas que desgraciadamente están en auge hoy en día en Europa.
Afortunadamente existen muchos otros movimientos que
intentan ofrecer alternativas cualitativas. Es algo que sólo se puede ir
elaborando poco a poco, con muchas limitaciones, y evidentemente con
muchos errores. Pero lo importante está sobre todo en querer crear una
alternativa cualitativa al capitalismo, una sociedad que se base
esencialmente en la solidaridad y no en la competencia, una sociedad que
habría restablecido de cierto modo las lógicas del don, la circulación
de los dones por encima del intercambio de mercancías, una sociedad con
una forma de vida que se oponga tanto al individualismo desenfrenado de
las sociedades de consumo como al colectivismo totalitarista.
Afortunadamente podemos ver formas a menudo poco espectaculares que
intentan construir esta nueva forma de vida. Entonces el término un poco
manoseado, “the grassroots revolution”, una revolución desde las raíces
del pasto, me parece un término que no hay que desdeñar, además puede
encontrar antecedentes bastante nobles, por ejemplo, en el anarquista
Gustav Landauer, a principios del siglo XX. Para terminar: evidentemente
no me puedo expresar sobre la experiencia zapatista siendo algo tan extremadamente
complejo. Pero puedo decir que lo que he visto en estos pocos días es
bastante diferente de lo que habia leído, entonces pienso que sería
faltar de modestia querer expresarse aquí después de sólo unos cuantos
días. Pero en este momento, tengo la impresión que los zapatistas hacen
un esfuerzo sincero para evitar muchas de las trampas en las que cayeron
los movimientos revolucionarios del pasado y para no reemplazar cierto
dogmatismo con otro dogmatismo, intentan siempre elaborar nuevas vías
sin caer en un relativismo generalizado, salvaguardando los principios
esenciales. Y por lo que he podido entender, tengo la impresión que los
zapatistas forman parte de los que quieren realmente ofrecer otra forma
de vida, que no quieren integrarse en la sociedad capitalista existente,
sino que buscan inventar nuevas formas de felicidad, nuevas formas de
imaginario, y contribuir a dar nuevas definiciones de lo que hace que la
vida merezca ser vivida.
Bien Anselm, llegamos al final de esta entrevista. Muchas gracias.
Muchas Gracias a ustedes.
Fuente Radio Zapatista
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