martes, 19 de febrero de 2013

Días de terror… en una zona de terror



 Ezequiel Flores Contreras

Para los acapulqueños febrero ha sido un mes negro. Apenas iniciado, el lunes 4, seis turistas españolas fueron violadas por un grupo de presuntos sicarios de una célula que opera en la zona para el Cártel Independiente de Acapulco. El hecho mismo y las torpezas de las autoridades locales en el manejo del asunto provocaron un escándalo internacional, si bien aparentemente algunos de los violadores fueron detenidos. En una zona que de por sí es acosada por el crimen organizado, las dos semanas siguientes fueron de terror, pues a la inseguridad galopante se sumaron operativos policiacos, allanamientos, detenciones arbitrarias…

ACAPULCO, GRO. (Proceso).- La violación de seis turistas españolas la madrugada del lunes 4 en una casa de playa ubicada en la franja turística oriental de este puerto desató una ofensiva policiaca en la zona, controlada por el narco y donde las violaciones y asaltos a los visitantes han proliferado en los últimos meses.
De acuerdo con testimonios
y documentos oficiales consultados por Proceso, desde el año pasado autoridades estatales y federales tenían conocimiento de que en el corredor turístico del puerto –ubicado en la parte oriental y que abarca de la Zona Diamante al balneario de Barra Vieja– los robos, secuestros y agresiones a turistas y paseantes eran la constante en temporada vacacional.
Tras la agresión a las españolas, las autoridades se enfocaron en las células del Cártel Independiente de Acapulco (Cida), remanente del extinto grupo de los hermanos Beltrán Leyva que encabeza el expolicía federal Víctor Aguirre Garzón, un presunto primo del gobernador Ángel Aguirre Rivero.
Durante dos semanas los operativos policiacos aterrorizaron a las comunidades guerrerenses aledañas al sitio de la violación, lo que movilizó a lugareños molestos por las detenciones arbitrarias. Los dispositivos del Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) permitieron a los agentes ubicar uno de los celulares robados a las turistas españolas. Eso, según la versión oficial, facilitó la localización y captura de seis jóvenes que operaban en el centro del puerto, a quienes se señaló como autores de las violaciones.
El titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, se desplazó de inmediato a este puerto y organizó una conferencia de prensa en la cual anunció que el caso estaba resuelto. Los detenidos confesaron “plenamente su participación”, dijo. En incongruencia con esta aseveración, las autoridades ministeriales solicitaron a un juez de primera instancia el arraigo de los presuntos responsables con el argumento de que aún faltan “algunos dictámenes”.
La razzia fue dirigida por el encargado de despacho de la comisaría general de la Policía Federal (PF) en la entidad, Omar Hamid García Harfuch –hijo de Javier García Paniagua, extitular de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad–, y el director de la Policía Ministerial Estatal (PME), Marcos Juárez Escalera –un general en retiro señalado por sus presuntos nexos con el narco– y se concentró en la franja turística de los balnearios de Playa Bonfil, San Andrés Playa Encantada y Barra Vieja.
Durante dos semanas, además de los allanamientos a viviendas y restaurantes, policías federales y ministeriales uniformados y vestidos de civil arrestaron a una decena de jóvenes, según los testimonios de los pobladores.
La indiscriminada ola de detenciones arbitrarias generó la semana pasada protestas de familiares y amigos de los inculpados, entre ellos los vecinos de la colonia Alfredo V. Bonfil, quienes durante dos días bloquearon importantes vías del puerto, así como la costera Miguel Alemán y el Bulevar de las Naciones, que conecta la zona Diamante con el aeropuerto Juan N. Álvarez.
El jueves 14 fueron puestos en libertad cuatro de los jóvenes que habían sido detenidos durante una redada en el balneario de Barra Vieja el viernes 8. Estuvieron arraigados en una casa de seguridad de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) en esta capital, donde los interrogaron sobre el asalto y violación de mujeres registrado en octubre último en una casa de Playa Bonfil. Nada se sabe de los otros jóvenes capturados, refieren familiares entrevistados por Proceso.
Informes oficiales a los que tuvo acceso este semanario indican que entre el miércoles 13 y jueves 14 una unidad especial de la procuraduría local detuvo a seis adolescentes más a los que se relaciona directamente con la violación de las españolas. Ellos son: José Antonio Castañeda El Negro Candela, de 30 años, a quien las autoridades señalan como el jefe de la banda que opera en el barrio de La Noria, en pleno centro de Acapulco; Abraham Rodríguez Flores, El Barny, de 27; Omar González Gaspar, El Burger, de 20; Miguel Ángel Torres Tlaxiaco, El Migue, de 19; un menor de 16 años, y Jorge Antonio Helodio Carmona, El Payaso, de 20.
La captura de esta célula al servicio del Cida se originó a partir de la detención de un menor que tenía uno de los 10 celulares robados a las turistas españolas y sus acompañantes durante la agresión, de acuerdo con el reporte oficial.
El detenido declaró que el teléfono se lo vendió El Payaso. Los agentes fueron a buscarlo a su casa de La Noria, uno de los barrios históricos del centro del puerto que controla el narco. La mañana del martes 12 los agentes irrumpieron en dicho domicilio, donde sólo se encontraba una hermana del Payaso, quien, según ella, él estaba en la comunidad de El Aguacate, municipio de Marquelia, en la región de la Costa Chica.
Horas después El Payaso fue detenido y terminó por dar las direcciones de los integrantes de la célula criminal, quienes fueron aprehendidos la madrugada del miércoles 13; cuatro de ellos en el centro del puerto, mientras que el presunto jefe de la banda, El Negro Candela, en la colonia La Vacacional, situada en la zona conurbada de Acapulco.

Autodefensa

Ante la creciente inseguridad en Guerrero, en varias comunidades se han organizado grupos ciudadanos de autodefensa para enfrentar directamente a la delincuencia, sobre todo en la Costa Chica.
Y si bien la masacre de nueve policías estatales en la Zona Norte, en represalia porque el Ejército abatió a un jefe de pistoleros de La Familia Michoacana, indignó a la sociedad, la violación de turistas en Acapulco –“la segunda ciudad más violenta del mundo”, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal– elevó el malestar social en el estado.
El gobernador Ángel Aguirre Rivero niega que haya ingobernabilidad; incluso declaró que en la entidad, sobre todo en este puerto, los delitos “van a la baja”, aunque se cuidó de no proporcionar ninguna estadística.
La violación de las seis turistas españolas exhibió a las autoridades que se niegan a actuar contra el narco, aun cuando desde el año pasado tenían indicios de que en el oriente del puerto pandillas al servicio del Cida cometen robos, extorsiones y violación de turistas. De nada ha servido el ostentoso operativo policiaco-militar Operación Guerrero Seguro (OGS), según admiten las propias autoridades.
Esta zona de contrastes donde se asientan poblados y colonias como Alfredo V. Bonfil, El Podrido y Lomas de Chapultepec fue concebida y planificada hace más de 20 años durante la administración de José Francisco Ruiz Massieu, quien contó con el apoyo jurídico del abogado panista Diego Fernández de Cevallos.
El excandidato presidencial fue el que le ayudó a despojar de los terrenos a los ejidatarios o comprárselos a bajo precio para revenderlos a corporativos y desarrolladores urbanos a fin de que construyeran ahí inmuebles de lujo y plazas comerciales, refiere un reporte periodístico publicado en el periódico El Sur en su edición del miércoles 6.
Durante los últimos tres años, esta zona ha sido escenario de la confrontación entre bandas delincuenciales que se disputan brutalmente la plaza de Acapulco, así como del asesinato y secuestro de líderes ejidales, indica el diario.
Sobre la carretera a Barra Vieja se extiende una amplia gama de restaurantes donde “el pescado a la talla” es el atractivo gastronómico. Ahí hay también casas de retiro entre el mar y la laguna de Tres Palos, así como hoteles de distintas categorías y hospedería extrahotelera que hace del lugar un atractivo para el turista que busca relajarse del bullicio urbano.

Las detenciones

El 24 de enero agentes federales detuvieron en este lugar a siete hombres y una mujer cuyas edades van de los 19 a los 42 años, presuntamente vinculados con una célula criminal dedicada al narcomenudeo, secuestro, robo y violación que trabaja para el Cida, organización liderada por Víctor Aguirre Garzón.
De acuerdo con la averiguación previa PGR/SEIDO/UEIDMS/223/2012, a la que tuvo acceso este semanario, los presuntos delincuentes identificados como El Kalule, El Cachas, El Cheque, El Matute, La Muñeca, El Balta, El Eder y La Charo se dedicaban a prestar servicios turísticos y a cuidar viviendas. Su centro de operaciones es el área de playa de la colonia Alfredo V. Bonfil, ubicada en la franja turística donde el lunes 4 fueron violadas las turistas españolas.
La Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) les atribuye al menos cinco acciones cometidas desde noviembre.
Los presuntos delincuentes ubicaban a las víctimas desde que llegaban a rentar casas de oferta extrahotelera en temporada vacacional, ingresaban a los inmuebles por las noches gracias a que una mujer identificada como La Charo les proporcionaba las llaves de las viviendas, refiere la averiguación previa de la SEIDO.
En su declaración, el supuesto jefe de la célula criminal, El Kalule, de 32 años, narra que en una ocasión él y sus compañeros agredieron y violaron a familiares de “un comandante de la policía del Estado de México”:
“A principios de noviembre nos metimos a robar en la calle de la primaria como a las 12:00. Ahí nos robamos algunas cosas y en esa casa violaron a algunas mujeres…
“El Cacha se violó a una rubia, en esa misma casa; después nos movimos a dar un rol a La Isla (conocido centro comercial), de donde seguimos a una camioneta que fue a la colonia Bonfil, en la casa que cuida El Eder, donde había dos mujeres y cinco batos.
“El Balta fue quien violó a la güerita y creo que también El Eduardo. De ahí los sacamos a bordo de su camioneta y los llevamos a dar un rol allá por Plan de Los Amates, donde los tuvimos hasta el amanecer en un terreno baldío en esa zona. El hijo del dueño de esa casa nos dijo que su papá era comandante de la policía del Estado de México, por lo que los dejamos solos ahí en su camioneta.”
Familiares de los inculpados, quienes se encuentran retenidos en el Centro Nacional de Arraigos de la Procuraduría General de la República (PGR) en la Ciudad de México, han organizado varias protestas en el puerto, incluidos los bloqueos de avenidas en la Zona Diamante, para exigir su liberación. Dicen que son inocentes y advierten que la banda de violadores sigue operando impunemente.

La agresión a los españoles

Diez días después de que la Policía Federal anunció públicamente que había desarticulado una banda dedicada al secuestro y la venta de droga al menudeo en la playa Bonfil de Acapulco, se registró una agresión más contra vacacionistas, con las mismas características y en la misma zona turística.
La madrugada del lunes 4, al menos 15 sujetos armados y encapuchados irrumpieron en una casa que se encuentra en el kilómetro 37 de la carretera a Barra Vieja, en el punto conocido como San Andrés Playa Encantada, en el ejido El Podrido, contiguo a la colonia Alfredo V. Bonfil, donde se hospedaban 12 turistas españoles (seis mujeres y seis hombres) y una mexicana, refieren reportes de la PGJ.
Los criminales sometieron a los extranjeros y violaron a las seis mujeres. Sólo respetaron a la mexicana. Antes de marcharse, robaron aparatos electrónicos y el dinero de las víctimas, informó la procuradora Marta Garzón Bernal. Según ella, el móvil de este crimen fue “el robo” y lo hicieron, dijo “para divertirse”.
Reportes oficiales consultados por Proceso describen la agresión y advierten que las autoridades ministeriales tuvieron conocimiento de ésta nueve horas después de que se cometió.
Indica que cerca de las dos de la madrugada los criminales, siete de los cuales iban armados, irrumpieron en la casa del empresario acapulqueño Pablo Álvarez, dueño de la franquicia de restaurantes 100% Natural, donde se alojaban las turistas. Dos horas y media después los delincuentes se retiraron del lugar.
El reporte detalla el monto y los artículos robados: Dos computadoras portátiles, dos tabletas electrónicas, 16 teléfonos móviles, tres cámaras fotográficas, un reproductor de música portátil, varias tarjetas de crédito y 7 mil 800 pesos.
A las 6:56 horas, el delito fue reportado vía telefónica al servicio de emergencias 066 y se consignó como un robo a casa habitación. Pero fue hasta las 13:52 horas cuando la denuncia se registró en la coordinación central de la Policía Ministerial Estatal (PME), dependiente de la Procuraduría local.
Más tarde la noticia fue difundida por medios locales. Por la noche, el alcalde Luis Walton y la procuradora Garzón dieron una conferencia de prensa en la cual aquél trató de minimizar el hecho para evitar la afectación de la imagen del puerto.

Fuente Proceso

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