sábado, 3 de agosto de 2013

Desplazados en Guerrero se niegan a volver; sólo quedan pueblos “fantasmas”



Ezequiel Flores Contreras

TLACOTEPEC, Gro. (proceso.com.mx).- Víctor Manuel es un joven de 25 años conocido como El Gordo, padece de sus facultades mentales a consecuencia de un golpe en la cabeza y fue abandonado desde el miércoles 31 de julio en el poblado de Ixtayotla, cuando 36 familias huyeron del lugar por la narcoviolencia.
La abuela de El Gordo salió despavorida dejando todo. Nadie le pudo ayudar a cargar con su nieto de frágil complexión y articulaciones atrofiadas, quien se quedó ahí, solo, en una precaria vivienda de adobe y techo de palma, sin saber qué pasaba.

La mujer de casi 80 años tuvo que caminar dos horas para llegar a Huautla, donde se refugiaron más de 500 desplazados provenientes de 13 poblados de los municipios de General Heliodoro Castillo, San Miguel Totolapan y Apaxtla de Castrejón.
Tres días después, Florentino Soto Basave regresó a Ixtayotla. El pueblo está desolado: las tierras de cultivo y viviendas, abandonadas, y sobre las polvorientas calles sólo deambulan animales domésticos.
Dentro de una de las casas está El Gordo sentado en el piso frente a la tranca de un corral con la mirada extraviada.
Enseguida, don Florentino se dirige a la cocina donde apenas colocaron un fogón ecológico de los que promueve la Cruzada contra el Hambre, saca un puñado de galletas que estaban en una olla de barro y se las lleva al joven que las desmorona con las manos y las devora.
Luego, Florentino le lleva una taza de agua y El Gordo la bebe de golpe, balbucea y dibuja una sonrisa que le ilumina el rostro.
El Gordo lleva tres días sin probar bocado y su desesperación sintetiza la angustia de casi un millar de personas de tres municipios que dejaron sus hogares porque desde hace dos semanas un grupo delincuencial se ha dedicado a sembrar el terror en esta zona.
Este sábado, este medio recorrió seis comunidades del municipio de General Heliodoro Castillo ubicadas en la parte baja de la zona serrana donde constató que el miedo y la desolación están impregnados en los campos y viviendas de Huautla, El Capire, El Órgano, Ixtayotla, Amacahuite y Tetela del Río.
Los sujetos armados “vienen barriendo la Sierra” desde la parte baja de los municipios de San Miguel Totolapan y Apaxtla de Castrejón, y se dirigen a la zona alta donde se encuentran las comunidades de General Heliodoro Castillo que se caracterizan por la siembra de enervantes, relatan los desplazados.
Por ello, el grupo armado que viste uniformes camuflajeados y son conocidos como Los Pintos, están asesinando y desapareciendo hombres; quemando viviendas y expulsando a personas de las comunidades que se niegan a colaborar con ellos, indicaron.
Al respecto, don Florentino Soto advierte que mientras las autoridades gubernamentales no garanticen la seguridad en la zona, difícilmente los desplazados van a regresar a sus comunidades.
“Nosotros no queremos andar de arrimados en otros poblados. No tenemos dinero para quedarnos en otro lugar, por eso nos duele dejar abandonadas nuestras casas, las tierras de labor y nuestros animales”, afirmó el campesino frente a su casa en Ixtayotla.
A pesar de que soldados y policías estatales hacen recorridos en la zona, el grupo de desplazados que se encuentra en Huautla y Tlacotepec se resiste a regresar a sus hogares argumentando que la presencia policial y castrense no será permanente.
Los desplazados temen que en cuanto los gobiernos federal y estatal retiren la seguridad de esta zona, los delincuentes vuelvan para embestir a los ciudadanos y seguir dejando su estela fúnebre.

Fuente Proceso

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