sábado, 3 de agosto de 2013

Repunta éxodo por narcoviolencia en 13 comunidades de Guerrero



Ezequiel Flores Contreras

TLACOTEPEC, Gro. (apro).- La cifra de desplazados en la Sierra Madre del Sur se acercó al millar de personas, quienes abandonaron 13 comunidades de los municipios de San Miguel Totolapan, Apaxtla de Castrejón y General Heliodoro Castillo por efectos de la confrontación entre grupos delincuenciales.
Al menos 444 víctimas de la narcoviolencia, procedentes de los tres municipios, se refugiaron desde el miércoles 31 de julio en la casa de bienes comunales del poblado de Tlacotepec, cabecera municipal de General Heliodoro Castillo, donde se habilitó un albergue temporal.

Mientras que un promedio de 500 desplazados más se encuentran retenidos en la comunidad de Huautla, donde “un grupo de personas” impide a las víctimas trasladarse a Tlacotepec para mantenerse a salvo, dijo a Apro el alcalde perredista Mario Alberto Chávez Carbajal.
El edil señaló que estos sujetos, que forman parte de los desplazados, no permiten que los ciudadanos abandonen totalmente los pueblos de la parte baja que colinda con los municipios de Apaxtla de Castrejón y San Miguel Totolapan, donde se encuentran los grupos delincuenciales sembrando el terror.
Es decir, los 500 desplazados que se encuentran en la comunidad de Huautla están en medio de la confrontación y son utilizados como “carne de cañón”, alertó Chávez Carbajal en entrevista con Apro esta tarde en Tlacotepec, lugar enclavado en la parte serrana de la entidad y que se ubica a 114 kilómetros de la capital guerrerense.
Al respecto, Chávez Carbajal refiere que la presencia militar y de la policía estatal en la cabecera municipal contrasta con la ausencia de seguridad en los poblados donde la delincuencia ha generado un éxodo de habitantes que abandonaron todo lo que tenían para salvar su vida.
Un grupo de mujeres, niños y ancianos provenientes del poblado de Pezuapa, municipio de San Miguel Totolapan, narró a Apro que este miércoles llegaron a Tlacotepec, después de caminar un día y medio en medio de la Sierra.
Ello, debido a que un grupo delincuencial que viene “barriendo” la Sierra desde la parte baja de San Miguel incendió varias casas y secuestró a algunos hombres, señalaron las víctimas.
Otros desplazados señalaron que hace dos días un grupo armado irrumpió en el poblado de Amacahuite, municipio de General Heliodoro Castillo, y se llevaron a siete campesinos a la comunidad de El Pescado, municipio de Apaxtla de Castrejón, ubicado a dos horas de camino a pie del lugar donde fueron privados de su libertad.
En este lugar, donde se encuentra el embalse de la presa hidroeléctrica de El Caracol, los sujetos armados enviaron un mensaje a los pobladores de Amacahuite con el comisario municipal: “Exigieron el paso por la comunidad para poder ingresar a Tlacotepec”, advirtieron.
También demandaron la presencia de “los ganaderos ” de Amacahuite en la comunidad de El Pescado para liberar a los siete campesinos.
No obstante, los pobladores de Amacahuite decidieron no pactar con el grupo armado y optaron por abandonar la localidad y dirigirse a Tlacotepec, narraron los desplazados que desde ayer se encuentran en este lugar.
Los desplazados advirtieron que no están dispuestos a regresar a sus lugares de origen, en tanto las autoridades no garanticen su derecho a la vida y seguridad.
Por su parte, el alcalde perredista se declaró incompetente para resolver el grave problema de inseguridad y violencia que ha convertido en “pueblos fantasma” al menos 13 comunidades de tres municipios que forman parte de un importante corredor de drogas en la entidad.
Cuando se le pregunta de qué forma se puede revertir este éxodo, simplemente dice que no observa una alternativa de solución porque el Ejército no puede permanecer destacamentado en los poblados de manera definitiva.
También consideró que la ayuda que el gobierno estatal brinda a los desplazados, a través de la entrega de cobertores, colchonetas y alimento, no es suficiente para resolver esta problemática generada por la narcoviolencia.
Testimonios de las víctimas refieren que el corredor de drogas que conecta la zona de la Sierra con las regiones Norte y Tierra Caliente es el escenario de una brutal disputa entre dos bandas delincuenciales identificadas como Los Rojos y Guerreros Unidos.
El primer grupo tiene su bastión en Tlacotepec y la ciudad de Chilpancingo, mientras que el segundo está afincado en Iguala, refieren los reportes.
Tan sólo en San Miguel Totolapan se ha documentado el desplazamiento de más de mil personas desde hace dos semanas y el efecto se replicó brutalmente esta semana en General Heliodoro Castillo.
Las víctimas de la narcoviolencia refugiadas en Tlacotepec también reprocharon la actitud del gobernador Ángel Aguirre, quien desde el principio minimizó el problema al afirmar que los pobladores de San Miguel Totolapan se estaban dejando llevar por rumores y calificar a los desplazados como “emigrantes internos”.

Fuente Proceso

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