sábado, 6 de julio de 2013

Este domingo, Peña contra Beltrones



Jesusa Cervantes

MÉXICO, D.F. (apro).- Algo más que una elección a gobernador se jugará este domingo en Baja California: una nueva disputa de poder entre Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones Rivera. En medio de ambos: una salida digna para Gustavo Madero de la dirigencia nacional panista y, por supuesto, el repudiado pero soportado Pacto por México.
Oficialmente, los competidores son el panista Francisco Kiko Vega —respaldado por Gustavo Madero, y el dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano— y el priista Fernando Castro Trenti, uno de los operadores políticos de Manlio Fabio Beltrones Rivera durante su paso como mandamás del Senado de la República. Hoy lo que Beltrones maneja a su antojo es la Cámara de Diputados.

Lo que cada uno de ellos representa no es una forma de hacer gobierno —que podría dividirse entre panistas y priistas—, sino más bien se encuentra, por un lado, la necesidad de Enrique Peña Nieto de mantener con vida el Pacto por México para lograr en definitiva sus tres grandes reformas: la financiera, la hacendaria y la energética.
Para lograrlo no le bastan los votos priistas que maneja Manlio Fabio Beltrones Rivera en Cámara de Diputados. Requiere indudablemente del respaldo del PAN, pero no un PAN cualquiera sino el que encabeza aún Gustavo Madero.
Por ello hay quien sostiene, al interior del propio panismo, que la elección de este domingo es una posible elección arreglada donde el triunfo recaería en Kiko Vega, para dar así un triunfo y aire político al tan vapuleado Gustavo Madero. Por lo menos hasta diciembre cuando se renueve la dirigencia nacional panista. En el camino, Madero respondería con agradecimiento a Peña Nieto con los votos de sus legisladores para que pueda sacar avante las codiciadas reformas
Así, dicen, a Peña Nieto no le importaría perder su primera gubernatura si a cambio obtiene, como Salinas de Gortari, las grandes reformas constitucionales que cambiaron la vida del país.
Del otro lado está Beltrones Rivera, quien tiene en Castro Trenti a su mejor carta para tener bajo su égida uno de los estados más productivos y con una de las fronteras más valiosas.
Desde la época del salinato, Baja California ha sido para Beltrones Rivera un estado importante. No sólo porque fue gobernador de la vecina entidad, Sonora, sino porque parte de los acontecimientos más importantes de ese lugar estuvieron vinculados con su persona e intereses.
Por ejemplo, cuando el magnicidio de Luis Donaldo Colosio en Tijuana, uno de los hermanos de Beltrones Rivera ocupaba una de las posiciones más importantes del estado —después de la gubernatura: la dirección del Aeropuerto de Tijuana.
Alcides Beltrones Rivera fue por aquel 1994 el director de aeropuerto, lo que le valió a Beltrones ser uno de los gobernadores con representación de Salinas de Gortari que se apersonara más rápido en la ciudad y, por lo tanto, que hablara en privado con el personaje clave de la trama, Mario Aburto, el asesino.
Desde 1989, cuando el panismo llegó a dominar el estado, la ciudad de Tijuana se convirtió también en territorio blanquiazul. Sin embargo, en 2004 cuando Jorge Hank Rhon fue el candidato priista a la presidencia municipal y logró, después de 15 años, regresar la ciudad turística al tricolor.
Hank Rhon ha sido uno de los hijos del profesor Carlos Hank, a quien Beltrones Rivera protegió políticamente. Por ello, cuando en 2007 se lanzó para la gubernatura se le ubicó como parte del equipo político del sonorense. En aquella ocasión, su jefe de campaña fue justamente Fernando Castro Trenti, quien hoy disputa al panista Kiko Vega la gubernatura.
Parte del vox populi en el estado es que ya están hartos del panismo. También se dice que veían en Hank Rhon el mejor candidato pero, aunque no quedó como el candidato, se inclinarán por el PRI.
Así, la lucha de poder entre Peña Nieto, quien estaría por un triunfo del PAN, y Beltrones Rivera, quien respalda a su operador político, Castro Trenti, se hará sentir este domingo.
Aunque Beltrones Rivera maneja a su antojo la Cámara de Diputados y ha operado en favor de Peña Nieto para sacar adelante las reformas, lo cierto es que si Peña logra el control de los panistas entonces restaría poder al sonorense, a quien por cierto se dice que no tolera por considerarlo un hombre inteligente y haber pretendido la candidatura presidencial. Sin embargo lo necesita y, por lo tanto, lo tolera.
También se ha dicho que ha sido justamente Beltrones quien ha salvado a Peña Nieto de los errores de su gabinete, sobre todo algunos cometidos por Luis Videgaray o la falta de visión de otros, como Miguel Ángel Osorio Chong. Incluso Peña Nieto les ha reclamado a éstos que sea justamente su enemigo político, Beltrones Rivera, quien se adelante a la situación o lo libere de posibles problemas.
De ahí que restarle poder a Beltrones Rivera —tanto en Cámara de Diputados como haciendo perdedor a su candidato Castro Trenti en Baja California— sería una buena jugada de Peña Nieto.
Además, Baja California ha sido sin duda uno de los estados en donde el sonorense tiene algunos de sus intereses, no por nada su hermano, Alcides, estuvo del lado de Hank Rhon cuando arrebató la presidencia municipal de Tijuana.
Hoy, Alcides Beltrones Rivera vuelve a ocupar una posición clave, aunque ahora como parte del equipo de las reminiscencias del salinismo. Y es que José Antonio González Anaya, actual director del IMSS y concuño del propio Salinas de Gortari, acaba de nombrar delegado del IMSS para Baja California y Sonora a Alcides Beltrones Rivera.
González Anaya trabajó al mando de Ana Paula Gerard, en la oficina de la Jefatura de la Presidencia, bajo las órdenes de José Córdoba Montoya. Salinas se divorció de Cecilia Occelli y se casó con Ana Paula Gerard, al tiempo que González Anaya contrajo nupcias con Gabriera Gerard Rivero.
Por todo esto y mucho más es que la elección de este domingo en Baja California es mucho más que el relevo de un gobernador. Se trata pues de medir fuerzas entre Peña Nieto y Beltrones Rivera, aunque como el propio Carlos Salinas de Gortari, el sonorense Beltrones cuando juega lo hace a ganar-ganar.
Si pierde la gubernatura, seguirá teniendo un pie en el estado con su hermano Alcides mediante el IMSS. Si pierde con Castro Trenti podrá seguir operando para lentamente buscar la manera de seguir vigente después de 2015 y que Peña Nieto no lo mande al ostracismo como le sucedió con Ernesto Zedillo.
Veremos qué pasa este domingo y quién gana, si el poder de la Presidencia o el poder del Legislativo, aunque hay una pequeña posibilidad de que realmente gane el que los bajacalifornianos elijan.

Fuente Proceso

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