viernes, 26 de julio de 2013

Las 10 aportaciones de Peña Nieto a la democracia



Juan Pablo Proal

Seamos honestos: Enrique Peña  Nieto necesitaba una extraordinaria telenovela para legitimarse.  La oficina de efectos especiales del priismo se ha esmerado en ofrecer un espectáculo ficticio más creíble que la casa productora antecesora, presidida por Genaro García Luna.
Aparte de las aportaciones de Peña Nieto a la lengua española, desde la academia los politólogos estudian con asombro las contribuciones del mexiquense a la democracia. De ser un analfabeta funcional repudiado por la mayoría del electorado pasó a un estadista de primer nivel aplaudido por la prensa internacional. ¿Cómo lo logró? En diez estudiados pasos.

1.- Asegúrese que nadie reproduzca sus idioteces.                                                                                     
Puede confundir nombres de presidentes, ciudades y libros, no importa, lo relevante es que ningún medio masivo lo difunda. No es imposible: usted es su jefe.
2.- Cubra el hambre con sonrisas Coca Cola.                                                                                                                                       
El gato Chester  y el Tigre Toño son las figuras morales más respetadas del libre mercado. Válgase de su imagen para combatir el hambre, la desnutrición y la pobreza. Es mejor un niño con diabetes que uno con el estómago vacío.
3.-Hágase de novias problemáticas.                                                                                                                                                                                         
Es importante dar un rostro sensible al electorado. El amor siempre vende en las portadas de las revistas del corazón. Convierta a los líderes de oposición en sus novias permanentemente conflictivas. Un día lo acusarán de celoso, posesivo y ladrón, pero al otro le prometerán pactos y reconciliaciones. No hay quien se resista a estas historias.
4.-Combata la inseguridad con silencio.    
Usted mejor que nadie sabe que es imposible terminar con el crimen organizado. Lo importante es que deje de estar hablando de descuartizados, degollados y destazados. No toque más del tema y punto. La mejor manera de resolver un conflicto es olvidándose de él.
5.- Integre un amplio equipo de aplaudidores.
Aunque las personas medianamente inteligentes no confíen en ellos, no hay mentira que repetida hasta la saciedad deje cierto sabor a verdad. Contrate payasos, locutores y gritones profesionales que lo defiendan en las somnolientas barras informativas matutinas, vespertinas, nocturnas y dominicales. Si no logra que la ciudadanía lo adule, al menos nadie se enterará de sus verdaderas tropelías.
6.- Amplíe la barra de reality shows
Ordene a sus empleados que reproduzcan en vivo las capturas de políticos podridos y grandes capos del crimen organizado. En realidad no perseguirá a la corrupción, ni le congelará las cuentas a sus familiares. El sistema permanecerá idéntico. Es sólo un gran show, el nuevo reality del Canal de las Estrellas.
7.- Ante lo inexplicable, el olvido.
Las democracias cada día son más complejas. Requieren de autoatentados, declaraciones de guerras contra enemigos poco definidos y creación de crisis ficticias. Si explota un edificio oficial puede inventarse cualquier explicación y ordenar que nadie vuelva a tocar el tema. Lo mismo puede ocurrir con escándalos personales y extrañas muertes ligadas a su vida privada.
8.- Escuche el dolor del pueblo, nadie se muere por escuchar.
Cite a madres de desaparecidos, a defensores de migrantes y a personas respetables que luchen por los derechos humanos de su prójimo. Atiéndalos, convídeles galletas y café. Fotografíese a su lado y ofrézcale resolver sus demandas. Claro, eso no quiere decir que las vaya a atender o tomar en serio. Sonreír para la cámara es lo más importante en esta nueva democracia.
9.- Incorpore la magia del cine.
No importa que en realidad sus principales promesas de campaña estén por los suelos. Contrate a buenos cineastas que le produzcan anuncios como Dios manda, con música emotiva. Lo deben hacer ver más guapo, inteligente y carismático de lo que en realidad es.
10.- Asegure su permanencia.
El partido que lo postuló requiere aniquilar a sus enemigos. Válgase de las trampas más ruines, amenazas, violencia, infiltración, difamaciones, uso de dinero público… ¡Toda su tramposa imaginación cabe en las urnas! El órgano electoral en turno mucho tiempo después reconocerá sus irregularidades, pero no se preocupe: la realidad permanecerá intacta.

Fuente Proceso

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