viernes, 9 de agosto de 2013

En sigilo, de madrugada, Caro Quintero sale del penal de Puente Grande



Alberto Osorio

GUADALAJARA, JAL. (apro).- Con el mayor de los sigilos, el narcotraficante Rafael Caro Quintero abandonó la madrugada de este viernes el penal estatal de Puente Grande, luego de permanecer encarcelado durante cerca de tres décadas, acusado del secuestro y asesinato de Enrique Camarena Salazar, un agente de la agencia antidrogas estadunidense, DEA, y del piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar en febrero de 1985.

El capo pasó los últimos tres años recluido en el penal estatal luego de ganar un amparo para abandonar el penal de máxima seguridad de Puente Grande.
Según versión ligada a las autoridades del Reclusorio Metropolitano, el exlider del Cártel de Guadalajara salió del núcleo penitenciario acompañado de sus abogados y de sus familiares, aunque no se sabe si después de obtener su libertad, Caro Quintero se mantiene en esta ciudad o salió del estado rumbo a su natal Sinaloa o hacia algún otro lugar.
En opinión de José Luis Guízar Abarca, quien durante un tiempo fungió como su abogado, la liberación de Caro Quintero obedece a un acto de justicia, debido que se le acusó del asesinato de un agente activo de la DEA, cuando en realidad, al momento de la muerte de Enrique Camarena, ya no era elemento al servicio de esa agencia y tampoco ostentaba algún cargo diplomático, a pesar de que su secuestro se llevó a cabo cuando abandonaba las instalaciones del Consulado de Estados Unidos en esta ciudad –en las calles de López Cotilla y Progreso–, el 7 de febrero de 1985, y pretendía dirigirse a la casa de su madre en donde asistiría a una reunión familiar.
Un mes después, en marzo, las autoridades mexicanas encontraron los cadáveres de Enrique Camarena y Alfredo Zavala cerca del rancho El Mareño, en el municipio de Bellavista, Michoacán, en los límites con el estado de Jalisco.
Cuando los dos cuerpos fueron encontrados a flor de tierra a un costado de la carretera, entre Bellavista y Zamora, tenían claras huellas de tortura. También se comprobó que los cadáveres los mantuvieron en refrigeración durante, al menos algunos días en Guadalajara. Luego, se descubriría que fue en la casa de Rubén Zuno Arce, recientemente fallecido en una cárcel estadunidense en donde cumplía una condena de cadena perpetua por tales hechos. El hallazgo se dio gracias a una llamada anónima realizada desde Los Ángeles, California.
El 4 de abril de 1985, Caro Quintero fue localizado y detenido en Costa Rica, donde se había refugiado junto con su entonces pareja Sara Cosío, a quien supuestamente había secuestrado, después de que logró evadir a las autoridades mexicanas gracias a la protección que recibía tanto de la Dirección Federal de Seguridad como de la Policía Judicial Federal.
Incluso, la Judicial Federal, bajo el mando de Armando Pavón Reyes, atacó y dio muerte a media decena de personas de una familia en El Mareño, con la intención de inculparlas del secuestro y asesinato del agente de la DEA y del piloto Zavala Avelar.
Después de ser detenido en Costa Rica, Caro Quintero fue traído de regreso a México e internando en el Reclusorio Norte de la capital del país. El 3 de junio de 2009 el Juzgado Cuarto en Materia Penal responsabilizó a Rafael Caro Quintero y a Ernesto Fonseca, Don Neto, del doble crimen.
En Jalisco, algunos medios de comunicación informaron de dos solicitudes de extradición promovidas por el gobierno de Estados Unidos por diversos delitos, asunto en el que intervino el abogado Everardo Rojas.
La puesta en libertad de Caro Quintero fue ordenada por un Tribunal Unitario y la salida del presidio se registró entre las dos y las tres de la mañana de este viernes, aunque otra versión indica que salió a las seis. (Con información de Felipe Cobián)

Fuente Proceso

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