viernes, 14 de junio de 2013

México: economía raquítica Crece menos que la haitiana En AL ocupa el peldaño 16

Carlos Fernández-Vega

El Banco Mundial está muy contento, porque en 2013, según dice, México tendrá uno de los mejores desempeños económicos en América Latina y el Caribe. Sin embargo, de acuerdo con sus propias proyecciones regionales, en el año de referencia nuestro país, si bien va, ocuparía el escalón número 16 de 27 posibles, y su crecimiento se mantendría por abajo del reportado por Haití y sensiblemente alejado del que observaría Nicaragua.
¿Qué es, entonces, uno de los mejores desempeños? Sólo el organismo sabrá, pero parece que ha sido tal su fracaso en su emblemático laboratorio neoliberal mexicano (en el que ha practicado, fallidamente, todo tipo de experimentos), que a estas alturas el Banco Mundial de plano se conforma con muy poco. Para el año que corre, su pronóstico sobre el crecimiento económico nacional es de 3.3 por ciento, y, por enésima ocasión, deja para años venideros mayores cotas de avance. Total, la población puede mantenerse en espera, como en las últimas tres décadas.
Dice el organismo financiero multilateral (unilateral, en realidad, porque el titiritero no es otro que el gobierno estadunidense) que el crecimiento de la economía mexicana en 2013 continuará en línea con el promedio de la región por segundo año consecutivo. El producto interno bruto avanzará 3.3 por ciento, la misma tasa (promedio) pronosticada para Latinoamérica y contribuirá con 1.1 puntos porcentuales (una tercera parte) del crecimiento de la región, comparado con 0.3 puntos que aportarán Brasil y Chile, mencionó.

La economía mexicana alcanzará tasas de crecimiento cercanas a 4 por ciento en el siguiente bienio, y se espera que las recientes reformas en la legislación laboral y de telecomunicaciones generen un mayor crecimiento, al incrementar la productividad y atraer más inversión al país. En el periodo de 2014 a 2015, la recuperación económica en Estados Unidos y, en particular, una más sólida demanda privada, apoyarán un más sólido desempeño de las exportaciones y el crecimiento de las remesas (La Jornada, Roberto González Amador).
Los interminables experimentos del Banco Mundial en su laboratorio mexicano han provocado (no sin el decidido apoyo de cinco gobiernos al hilo) el estancamiento de la economía nacional, y su mayor logro ha sido que en tres décadas la tasa anual promedio de crecimiento a duras penas llegue a 2 por ciento, aunque en los hechos tal indicador de menos a mucho menos sexenio tras sexenio. Ya no hay muchos experimentos por realizar, y por ello el organismo financiero califica de mejor desempeño el flaco pronóstico que divulga (3.3 por ciento, cuando lo menos que el país requiere para comenzar a salir del hoyo es 6 por ciento anual sostenido).
Lo que la economía mexicana sí puede presumir es que –de acuerdo con el entusiasmo del Banco Mundial– resulta mucho más más potente y vigorosa que las economías de Jamaica (0.5 por ciento de pronóstico para 2013), Santa Lucía (1.2 por ciento), Dominica (1.4), Venezuela (1.4), San Vicente y las Granadinas (1.9 por ciento), El Salvador (1.9), República Dominicana (2.5), Belice (2.6), Antigua (1.9), Brasil (2.9) y Argentina (3.1); aunque menos que la de Haití (3.4 por ciento), Honduras y Guatemala (3.5 por ciento en cada caso).
Así, para 2013 el potencial económico mexicano sería similar al de las naciones centroamericanas y a no pocas caribeñas que ni lejanamente tienen la riqueza de México, y lo peor del caso es que este tipo de pronóstico y comparativos se repiten año tras año, en medio de floridos discursos gubernamentales de navíos de gran calado y entusiastas estimaciones de organismos internacionales, las cuales suelen no ser certeras. Entonces, uno de los mejores desempeños económicos regionales sería 3.3 por ciento de México, por mucho que hasta el propio gobierno del presidente Peña Nieto ya lo redujo a 3.1 por ciento.
Pero el propio Banco Mundial desinfla su triunfal entusiasmo, pues las economías que mayor avance reportarían en 2013 sería la de Paraguay (10.2 por ciento), Panamá (7.5 por ciento) y Perú (6 por ciento), una proporción demasiada elevada para las aspiraciones mexicanas. Le siguen en orden de importancia Chile (4.9), Bolivia (4.7), Guyana (4.7), Surinam (4.5), Nicaragua (4.2), Costa Rica (4), Colombia (3.9), Uruguay y Ecuador (3.8 en cada caso).
He allí, con base en los pronósticos del Banco Mundial, uno de los mejores desempeños económicos en América Latina y el Caribe a lo largo de 2013, el de México, ubicado en la posición número 16 de 27 posibilidades consideradas por el organismo financiero. ¿Alguien cree que en realidad es uno de los mejores?
Y el numerito, con ligeras modificaciones, se repetiría en 2014 y 2015, es cuando el propio Banco Mundial pronostica mayor crecimiento derivado de las recientes reformas en la legislación laboral y de telecomunicaciones, al incrementar la productividad y atraer más inversión al país. ¿Qué sucedería en ese bienio? Pues si las cosas van bien, en el primero de los años citados la economía mexicana pasaría a ocupar el escalón número 14 (con un crecimiento económico de 3.9 por ciento), y en el siguiente el número 12 (con un crecimiento de 3.8 por ciento) de 27 posibles (por cierto en ese par de años, la tasa de crecimiento de Haití seguiría por arriba de la de México). Sin embargo, el organismo financiero deja a un lado un elemento fundamental en el análisis: antes de echar a andar su perverso laboratorio neoliberal en el país, la economía mexicana ocupaba la indiscutible primera posición en América Latina y el Caribe, tiempos en los que la economía avanzaba no menos de 6 por ciento cada año.
Eso sí, para redondear su alegre informe, el Banco Mundial reporta que “el crecimiento del producto interno bruto por habitante –una medida aproximada sobre el bienestar de la población– en América Latina y el Caribe registró durante el año pasado su peor desempeño desde el estallido de la crisis en 2009”, y descontando.
Las rebanadas del pastel
Y ante los pronósticos de otro catarrito, los capitales golondrinos hacen maletas y se van. Cuando llegan son presumidos como inequívoco signo de confianza en México y sus instituciones, y cuando se van simplemente se comenta que así es el mercado. En vía de mientras, sólo en mayo pasado los especuladores se llevaron 12 mil millones de dólares (más la exportación de capitales mexicanos), lo que hizo tambalear la Bolsa Mexicana de Valores y el tipo de cambio peso-dólar.

Fuente La Jornada

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