martes, 13 de agosto de 2013

Astillero: Una de las prácticas de Peñalandia ofrecer espejitos a cambio de las cuentas de oro petrolero

Julio Hernández López

La propuesta energética peñista (PEP) tiene como punto de partida la convicción triunfalista, arrolladora, de que la maquinaria institucional (sobre todo en sus planos partidistas, legislativos y represivos) está ajustada y bajo control, y que la capacidad de respuesta social en contra será aparatosa, pero manejable. Por ello es que Enrique Peña Nieto (EPN) va por todo, en plena euforia derechista privatizadora con intenso tufo a corrupción, sin conceder resquicios de salvamento al perredismo pactista que quiere aparentar dudas y reticencias y sepultando crudamente cualquier recuerdo de lo que fue el nacionalismo revolucionario del PRI.
La presentación oficial de la PEP ha servido para que EPN aparezca como una especie de Mesías Petrolero, ofreciendo al pueblo paraísos terrenos a cambio de que sea aprobada la privatización de las ganancias petroleras. Más empleos, cobros menores por consumos de gas y energía eléctrica, inversión empresarial creadora de círculos virtuosos, mejoría nacional: ¡todo como resultado de aceptar a los socios particulares, nativos y extranjeros!
La ecuación propuesta es tan socialmente divisoria y propagandísticamente sucia como los anuncios que en 2006 etiquetaban a un candidato presidencial como un peligro para México. Una de las traducciones prácticas de la Peñalandia de espejitos ofrecida a cambio de las cuentas de oro petrolero es que quien se oponga a la PEP estará impidiendo que la población alcance tales beneficios hipotéticos. Ese planteamiento tramposo podrá servir de programa de acción para batallones de priístas organizados para defender en las calles las promesas peñistas y enfrentar físicamente a los antipatriotas.
La confirmación de las intenciones privatizadoras del peñismo (siempre sabidas, confirmadas ante irreversibles testigos extranjeros, pero demagógicamente negadas en términos de propaganda y medios, al extremo de tomar como propia la bandera de No a la privatización) ha pretendido encubrirse tras la figura del presidente Lázaro Cárdenas, como si el peñismo estuviese ahora corrigiendo un largo error al reivindicar lo que el histórico general sí quería, pero no habría de cumplirse sino hasta que llegara al poder comercializador un visionario político del estado de México.
Frente al golpe que nadie podrá llamar sorpresivo, el Partido de la Revolución Democrática ha reaccionado en primera instancia con una postura obsequiosamente dubi-tativa. De entrada, los líderes izquierdistas pactados mantienen una cuidadosa actitud crítica, reacia a los cambios en la letra constitucional y preocupadamente predispuesta a aceptar que el espíritu de la propuesta peñista es privatizador. Ha sido más puntual el hijo del general Cárdenas, Cuauhtémoc, al adelantar que sería un despropósito que EPN quisiese apoyarse en la figura del gran michoacano para justificar una iniciativa que fuese lesiva a la nación.
El acomodo de los Chuchos dirigentes del PRD pareciera estar en espera de algunos arreglos en el camino legislativo que permitieran más adelante presumir victorias procesales menores. Este PRI, como el de siempre, ha sabido presentar sus intereses sustanciales en envases escandalosos a los que luego acepta quitar algunos ribetes polémicos para así conceder a los opositores alguna apariencia de triunfo. Por ello es que Jesús Zambrano pide que le expliquen algunos artículos de la propuesta y solicita que le garanticen discursivamente que no habrá la privatización que de la letra específica de la iniciativa se desprende.
Como era de esperarse, la única oposición institucional implacable proviene del partido en formación, Movimiento Regeneración Nacional (Morena), y del dirigente Andrés Manuel López Obrador. Hasta ahora, la batalla va quedando entre declaraciones de este polo opositor y la maquinaria legislativa, política, partidista, mediática e incluso represiva (fue notable el peso de la representación del Ejército, Marina y Policía Federal en la presentación de la PEP) que va a todo vapor en busca de una contundente aprobación en las cámaras: aritmética, en las del congreso, y propagandística, en las de televisiones aliadas.
La movilización populardel 8 de septiembre próxi-mo, a la que ha convocado AMLO, contará, sin embar-go, con la concurrencia de ciudadanos que, más allá o a pesar del cartabón partidista organizador, están dispuestos a entablar una lucha verdadera en contra de las formas de privatización sin compra de tornillos que está impulsando Peña Nieto (por cierto, fue poco afortunada la frase del tabasqueño en la que dice que no se necesita tanta ciencia para extraer petróleo, en referencia al catastrofismo de oportunidad que dibujó el docto científico Pedro Joaquín Coldwell para apoyar la privatización).
El futuro de esas protestas dependerá del rumbo que la cúpula morena decida tomar (si se mantiene el estilo, hasta ahora tradicional, de mítines, marchas y arengas, o, ante la gravedad del momento, se pasa con responsabilidad proporcional a una fase más activa, que algunos quisieran incluso más radical) y de los tiempos políticos y procesales; es decir, si la maquinaria oficial logra imponer la percepción generalizada de que la aprobación de la PEP es un hecho político ya casi consumado, al que la protesta social ha llegado demasiado tarde, o si aún hay espacio verdadero para intentar la reversión mediante la inconformidad activa.
Astillas
Varios lectores reportan robos y otras agresiones en el interior de tiendas departamentales, sin que los directivos atiendan las denuncias ni distraigan un poco de las ganancias para prevenir e impedir esos delitos. Un caso, a título de ejemplo, sucedió hace pocos días en la sucursal de Soriana en el quinto sector de Cumbres, en Monterrey, donde una señora de casi 60 años de edad fue amenazada dentro de la tienda para llevarla a su propio automóvil y conducir a su casa para que fuera asaltada por delincuentes. Ningún guardia se enteró y tampoco estaban funcionando las cámaras de videograbación. De Guadalajara, en la sucursal Galerías de la Comercial Mexicana, reportan también robos ante la pasividad empresarial ¡Hasta mañana!

Fuente La Jornada

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