martes, 25 de junio de 2013

México, tercer país de la OCDE con más “ninis”



MÉXICO, D.F. (apro).- La educación media superior y superior en México sufrió una “brutal” caída en el último año al registrar el más alto porcentaje de estudiantes desertores en el planeta –de 15 a 18 años–, que lo colocan en el tercer sitio entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) con mayor población juvenil que no estudia ni trabaja, es decir, los llamados “ninis”.
La situación representa un “drama” y es algo “brutal” que refleja una falla estructural en el sistema educativo, alerta el organismo.

Al dar a conocer el panorama de la educación 2013, la OCDE destacó que México es el país con la más baja expectativa de terminar el bachillerato y la universidad.
Durante una videoconferencia transmitida desde París, Francia, Gabriela Ramos, directora del gabinete de la OCDE, afirmó que en ningún otro país hay una “caída tan brutal” en materia de educación media y superior como en México.
Estos son los datos: en la transición de la educación media a la superior, 40% de los jóvenes abandonan los estudios y de ahí cada vez es “menos y menos” hasta llegar a un 12% de jóvenes de entre 20 y 29 años que se dedican a estudiar. Y el porcentaje se reduce a 4% entre la población de 30 a 39 años.
Los jóvenes, abunda el informe, pasan más tiempo como “ninis”, estudian menos y trabajan más, y mientras mayor escolaridad alcanzan, sufren mayor desempleo, es decir, “se premia la baja escolaridad en el mercado laboral”.
En México los “ninis” representan el 24.7% de los jóvenes entre 15 y 29 años de edad y de éstos, 37.8% son mujeres, que no contribuyen al crecimiento del país. En total son 89 mil jóvenes más que en 2010, revela el informe y el porcentaje, afirma, se ha mantenido relativamente estable durante más de una década, es decir, durante los gobiernos panistas.
Los datos según la OCDE revelan que existe “una falla estructural en la raíz del problema” y ello representa una “tragedia” en lo individual y “una pérdida en las capacidades”, en el desarrollo pleno, en las oportunidades y en la dinámica económica de México.
Y lo peor, agrega, es que nadie invierte en ellos ni en la escuela ni en el trabajo, lo que se traduce en un “factor de alto riesgo”.
De acuerdo con el organismo multinacional México ocupó el tercer lugar, sólo después de Israel y Turquía, con el mayor número de jóvenes de 15 a 29 años que pasan el periodo más largo sin trabajar y estudiar, con un promedio de 3.7 años. La media del organismo es de 2.4 años.
En cuanto al impacto de la educación en el mercado laboral el estudio revela que, a diferencia de lo que ocurre en las naciones más desarrolladas, en México la tasa de empleo entre quienes han concluido su educación superior es de 79%, mientras que la media entre los países miembros es de 83%.
No obstante, si se considera la población con menor nivel de escolaridad, la tasa de empleabilidad es más alta: 62%, frente a 55 puntos porcentuales de la media de la OCDE.
México, dijo Gabriela Ramos, es una de las “pocas naciones donde el premio que otorga el mercado laboral a una mayor educación es menor”.
No es todo. México ocupó también el tercer lugar después de Turquía y Brasil, con el menor número de años que los jóvenes de 15 a 29 años pasan escolarizados, con un promedio de 5.1, es decir, “uno de los lapsos más cortos entre los países de la OCDE”.
En contraste, se ubica entre los tres primeros países, junto con Turquía y Reino Unido, donde se espera que sus jóvenes pasen más tiempo laborando en este rango de edad –con 6.2 años—en vez de continuar sus estudios.
Otro dato que abona al diagnóstico de la OCDE sobre la “falla estructural” en el sistema educativo mexicano es que México destina el 6.2 de su riqueza nacional a la educación y el promedio de los países miembros es del 6.3%.
A pesar de que el país otorga casi la media porcentual, se encuentra entre los últimos lugares en el gasto destinado por alumnos en todos los niveles educativos y los maestros tienen el mayor número de alumnos por grupo de los países miembros de la OCDE.
Según Ramos, existe una gama de factores que contribuyen a esta situación: las condiciones socioeconómicas, las laborales y el valor que le dan las familias a la educación.
Por ello sugirió impulsar programas de apoyos y becas, en particular entre los jóvenes de escasos recursos para que no abandonen la escuela.
De otra manera, dijo, “sólo llegan las malas noticias: tienen menos aspiraciones, menores posibilidades de tener mejores trabajos, remuneraciones y de crecer en su proyección laboral”.
Al realizar el comparativo entre los 34 países miembros de la OCDE y 10 más que no lo son, México se vio superado por Chile en el porcentaje de jóvenes entre 20 y 29 años que estudian el nivel superior. En el país sudamericano 27% de los jóvenes de esa edad, asisten a la universidad o similar.
En Argentina es porcentaje es de 28%, en Brasil el 21% y Finlandia ocupa el primer lugar con el 42%.
Para remediar la situación en México, Gabriela Ramos, afirmó que se debe incrementar la tasa de matriculación y permanencia en bachillerato y educación superior.
Además, el gobierno federal debe impulsar una reforma hacendaria que garantice una mayor recaudación fiscal, pues mientras el promedio de las naciones de la OCDE es de 34%, en México es de 18%, pero si se elimina la renta petrolera “es de 11%, en un país con necesidades de salud, educación y servicios públicos”, puntualizó.

Fuente Proceso

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