miércoles, 4 de septiembre de 2013

Desplazados chiapanecos denuncian abusos e impunidad

Isaín Mandujano

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- Un grupo de 13 indígenas desplazados de su comunidad exigió al gobernador Manuel Velasco Coello que aplique el estado de derecho en Banavil, municipio de Tenejapa.
Los hermanos Lorenzo, Miguel, Petrona y Anita López Girón precisaron que el 4 de diciembre de 2011, junto con nueve personas más, fueron agredidos y expulsados de Banavil, debido a que se declararon afines al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Meses antes de ser expulsados, recordaron, su padre Alonso López Luna fue retenido por los priistas de la comunidad y nunca más volvieron a saber de él.
Según los hermanos, su caso fue presentado al fiscal especializado en justicia indígena de la Procuraduría General de Justicia del estado, Cristóbal Hernández López, además de que levantaron una denuncia penal, pero nunca se procedió contra los agresores.

Contrario a ello, añadieron, dos de los agraviados y expulsados por los priistas, Lorenzo López Girón y Francisco Santiz López, fueron detenidos y encarcelados por la policía estatal.
“Nos preguntamos: ¿dónde está el estado de Derecho? Supuestamente el gobierno está para impartir justicia, pero vemos que para ellos la justicia es dejar libres a los asesinos y encarcelar a los inocentes”, expresaron los hermanos López Girón en una carta difundida este miércoles.
Además, dijeron, el pasado 30 de agosto, Día Internacional del Detenido Desaparecido, recordaron “con gran tristeza” a su padre Alonso López Luna.
“Lo recordamos con tristeza y con valor en nuestros corazones, esperando que algún día llegue la verdad y la justicia”.
Sobre el amparo que interpusieron para que se ejecuten las órdenes de aprehensión contra los agresores y asesinos, subrayaron: “No hay respuesta, la impunidad impera en contra nuestra como pueblos indígenas discriminados”.
De igual manera se solidarizaron con los 91 hombres, mujeres y niños desplazados del ejido Puebla, que hoy se encuentran refugiados en el paraje de Acteal, en Chenalhó.
“Nos preguntamos dónde están nuestros derechos como pueblos indígenas. Y a nuestros hermanos del ejido Puebla, ¿cuánto tiempo van a estar en la impunidad todas las agresiones en su contra?”.
Añadieron:
“Nosotros los desplazados de Banavil vivimos en condiciones inhumanas, compartimos con ustedes nuestra memoria de múltiples agresiones en nuestra contra y contra nuestros hermanos del ejido Puebla. Estar desplazados es vivir no como seres humanos, porque los seres humanos tienen derechos”.
Chiapas tiene una larga historia de expulsiones y desplazados desde los años setenta, principalmente por conflictos de intolerancia religiosa y disputas por la tierra.
Además de los desplazados de Tenejapa y Chenalhó, otros 132 indígenas tzeltales de la comunidad Busiljá, municipio de Altamirano, se encuentran refugiadas en un albergue de la cabecera municipal.
A ellas se suman otras 300 personas de Venustiano Carranza, refugiadas en un albergue de esta capital.

Fuente Proceso

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